Natalia Litvinova: “Soy como un conjunto de muros que rodea lo que soy”.

 

Invitada al Festival Internacional de Poesía de Granada, 2015. Natalia Litvinova nació en Gómel, Bielorrusia, en 1986. Actualmente reside en Argentina. Es poeta y traductora de poetas rusos. Publicó: Esteparia (Ediciones del Dock, 2010), reeditado en el año 2013 en España, Uruguay y en Córdoba; Balbuceo de la noche (Melón editora, 2012); Grieta (Gog y Magog ediciones, 2012); Rocío animal (La Pulga Renga, 2013); Todo ajeno (2013) publicado en Argentina, en España y en México (Editorial Vaso roto). Compiló y tradujo las antologías El ruido de la existencia (Editorial Leviatán, 2013) de los poetas rusos Vladislav Jodasevich y Serguéi Esénin, y El espejo equivocado (Melón editora, 2013) de Cherubina de Gabriak. Dio cursos en la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino, dirige la colección de traducciones de Melón editora y coordina la sección dedicada a las letras argentinas de la Revista Ombligo. Publicó Cuerpos textualizados (Letra viva, 2014) escrito en coautoría con Javier Galarza.

El milagro de la comunidad

Lavo el piso en cuclillas. Paso el trapo mojado.
Trazo mi camino humilde.
Afuera sucede el milagro de la comunidad:
un coro de niños canta, los hombres cortan trigo,
las mujeres se bañan en el río.
Me arqueo contra el espejo, la soledad excita.
Pronto se derrumbará esta casa y la alta hierba
cubrirá las ruinas.
Mi hombre huyó ante el peligro.
En la poesía encuentro la oración para soportar
cada corte abrupto.

(de Todo ajeno)

El viento tiene que cortar

El pez pronunció tu nombre bajo el agua.
Yo cabalgaba. Quería escapar de lo tatuado en el cuerpo.
Arañé al caballo para galopar más fuerte.
El viento tiene que cortar los tímpanos.
Pero tu nombre resonó.
Como los latidos del tambor en una tribu que espera lluvia.
Como el salpicar del agua cuando el salmón salta
contra la corriente.
Como el chasquido de los dientes del oso
ante la astucia del salmón.

(de Todo ajeno)
Polvo

Mi voz no parece salir de mi voz sino de otra garganta
que yace en la profundidad de la mía.
Soy como un conjunto de muros que rodea lo que soy.
Alguien tuvo que haber construido esta muralla.
Si hay hombres que vuelan como plumas, ¿por qué yo no me
muevo cuando me muevo? Huelo a piedra y polvo,
llevo huellas de los que me tocan.
Soy polvo, piedra. Y no sé quién es mi padre.

(de Todo ajeno)

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