VERONIKA DINTIJANA

Un gorrión, a través de la ventana del hospital

 

Vi la muerte
como se sentó en la cama, quitándose las zapatillas.
Le bajó la tensión,
el rostro se hizo blanco cuando ella se tumbó.
Los ojos asustados.
Volando salí. Dado que no formaba
parte de su vida,
lo único adecuado sería tampoco tomar parte
de su muerte.
Dentro de media hora volví
a por las migajas de pan
que quedaron del almuerzo.