CAROLINA PIHELGAS

(1986), poeta, traductora y editora. Ha publicado cinco colecciones de poesía, la más reciente “Hapruseköis” (La cuerda dela fragilidad, 2017). Sus poemas han sido traducidos al alemán, español, chino, finés, húngaro y Udmurtian. Ha traducido varios volúmenes de poesía de Constantine Cavafy, Pablo Neruda, Tor Ulven y Nikola Madzirov. Es editor en jefe de la revista literaria Värske Rõhk, y es coeditora del diario online Ninniku, que es dedicado a la traducción de poesía. En 2012 recibió el Premio de Poesía Gustav Suits.
De nuestro sueño, de nuestra hambre

Si se cena, que de verdad solo sea en el cielo.
Las manos rozan botones, la mesa se va elevando sin ruido.
Nuestra hambre — ¿es de verdad tan elevada?
Ouyang Jianghe

El sueño está allá donde hay piedras
Yehuda Amijai

1.

Allá arriba en el cielo se celebra una fiesta: farolillos que relucen, ancianos con pajarita tocan sus piezas más alegres en la orquesta, el anfitrión brinda. Pero no hay escaleras, los invitados no pueden bajar por ellas, se quedan hasta la mañana siguiente. Nos quedamos inesperadamente a un lado y miramos hacia abajo —las punteras de los zapatos reflejan miradas de bandidos; miramos hacia arriba —los dientes de oro chisporrotean. Los hogares de los vivos quedan lejos de aquí. Si llegamos hasta la última piedra, se despierta el lince.

2.

El lince soñó con la taiga. Se quedó pensando en sus antepasados, cuya hambre fue más prieta que la emoción de los cazadores, más prieta que los huesos humanos, que crujen bajo los colmillos del invierno como yesca en la hoguera. ¿Saber el propio nombre, es más importante que la esencia? Dientes castañeteantes cortan en dos la noche; en la tele se enseña a envejecer. La sed es más profunda que el manantial.