Managua en la vida y obra de Darío

Managua en la vida y obra de Darío

Letzira Sevilla Bolaños

 

Una amplia exposición de esta temática se desarrollará hoy en el Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra  de Hispamer. Se trata de un resumen de la pequeña obra del fecundo y reconocido dariísta Jorge Eduardo Arellano: Rubén Darío en Managua (2013).

Cinco fueron las etapas que puntualiza Arellano sobre la presencia en la capital nicaragüense de nuestro gran poeta universalista. Primera (enero, 1882-junio 1886): la de mayor duración y en la cual se forma intelectualmente, forja sus humanidades clásicas y conoce a fondo la literatura moderna de Francia, como voraz lector de la recién fundada Biblioteca Nacional. También protagoniza su idilio amoroso con la “garza morena” Rosario Murillo Rivas; y aprovecha al máximo amistades claves que lo apoyarán para realizar su carrera, sobre todo Modesto Barrios, Pedro Ortiz y el salvadoreño Juan J. Cañas.

La segunda etapa (marzo-abril, 1889) tiene lugar a su regreso de Chile, donde aprendió a vivir de su pluma y se proyectó internacionalmente, a nivel de lengua española, con su brevario en prosa y verso Azul… (1888). La tercera también fue fugaz: del 26 de junio al 6 de julio de 1892; y corresponde a los días previos a su asistencia oficial a las celebraciones en Madrid del cuarto centenario del descubrimiento de América. Tenía entonces 25 años.

La cuarta etapa es denominada por Arellano “los tres meses decisivos” (enero-abril, 1893), durante la cual se une en matrionio a Rosario, a consecuencia de “una página de violencia y engaño” y se embarga a Nueva York, pasando varias semanas en París, hacia Buenos Aires. Allí vivirá cinco años y se convertiría en líder del modernismo y editará sus grandes obras renovadoras: Los Raros y Prosas Profanas, ambas de 1896.

La quinta etapa se inscribe dentro de “la apoteosis del retorno” (24 de noviembre, 1907-3 de abril, 1908). Como la prinicipal ciudad del país, Managua celebró ese retorno con actos memorables. Es nombrado por el presidente Zelaya ministro residente en España, pero no logra divorciarse de Murillo Rivas, el segundo de los objetivos de su viaje.

Y la sexta corresponde a sus días pre-agónicos: tres semanas (15 de diciembre, 1915-6 de enero, 1916). Dramáticos resultaron esos días y una de sus confesiones fue dirigida al periodista Gabry Rivas: “Antes de morir quisiera que enjuagara mis pies con sus hebras de oro una Magdalena arrepentida que me ame”. En resumen, cuatro años y pico vivió en Managua Darío. Aquí se escribió y publicó su primer libro: Epístolas y poemas (1885-88) y otros desconocidos, como “De caza” (en las Sierras de Managua y datado en 1884). Cabe destacar que, durante su penúltima etapa, Managua le inspiró en parte su magistral libro en prosa y verso El Viaje a Nicaragua e Intermezzo tropical (1909), el cual este año se cumple el centenario de su edición. “No puede juzgarse culto el nicaragüense que no haya leído y releído esta obra-señaló Arellano- que constituye la primera formulación identitaria de nuestro pueblo y una exégesis totalizadora de nuestra tierra”.

 

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