Néstor Ulloa (Honduras)

Néstor Ulloa (Comayagua, Honduras), se licenció en Letras en su país, para luego realizar una Maestría en Literatura Hispanoamericana en Salamanca.

Néstor Ulloa (Comayagua, Honduras), se licenció en Letras en su país, para luego realizar una Maestría en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca.

Tres son sus poemarios publicados: “Soldemedianoche” (Ed.Bellota Cultural, Tegucigalpa, 2003); “Los espejos de Carlos” (il miglior fabbro editores, Tegucigalpa, 2006) y Detrás de la sed (Efímera Editores, Tegucigalpa. 2014, con prólogo de Carmen Ruiz Barrionuevo). Sobre este último libro escribe Salvador Madrid, poeta y paisano suyo: “Néstor Ulloa es un poeta de hondas indagaciones conceptuales desde una sutileza verbal sobria y certera. Pocas veces el oficio de la escritura logra un equilibrio entre la sencillez del decir y la abstracción evocada.

De ese modo entramos en la transparencia de una poesía que tiene su asidero en lo hosco del espíritu y la tentativa por ir más allá de un monólogo o de algún misticismo trasnochado. Los centros de “Detrás de la sed” están en deuda con la voz total del poeta en otros libros suyos ya publicados: la íntima soledad, el discurso asceta de la esperanza, el tiempo que transcurre, la contemplación del vencido y sobre todo la imposibilidad de habitar un mundo donde no hay espacio para la sensibilidad humana”.

PINTADO EN LA ARENA DEL CAMPO
ORILLAS DE UN MAR DENTRO DEL BOSQUE

Dibujaré pájaros.
Árboles que hablan con voz de árboles
y cuentan historias de hombres.
Dibujaré peces que llevan tatuado en sus escamas
el camino de regreso desde la Atlántida.

Con la arena que me ha sido dada
levantaré mi muelle,
mi malecón
y mi faro;
mi selva,
mi río.
Mi laberinto de minotauro con autorretrato en sepia.

¡Pero qué infinita esta arena,
qué inmenso este océano que me quema los ojos,
qué selva tan azul, tan nube, tan cielo!

Juro que mi intención era otra.
Y dibujo en esta orilla palabras que no entiendo.
Juro que mi intención era otra.
Mi intención tan sólo era dibujar sueños de niño con mis dedos
y me he quedado ciego,
con la palabra horizonte
grabada a fuego al reverso de mis párpados.
“Vuelve a dormirte”
me grita desde la otra orilla
alguien que escribe con palabras de arena;
y yo vuelvo a escribir mi nombre en la misma arena
con palabras que no entiendo.

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