Siomara España Muñoz (Ecuador, 1976)

Siomara España Muñoz (Ecuador, 1976), licenciada en Literatura y Español por la Universidad de Guayaquil. Catedrática de Literatura, Estética, Estilística, y Crítica Literaria de la Universidad de Guayaquil.

Editora Cultural del periódico “El Emigrante” y directora del Área de Literatura de la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas. Ha obtenido el Primer lugar en el concurso nacional de Poesía,  Juegos Florales, Casa de la Cultura Ambato 2012; Primer Premio de Poesía  “Universidad de Guayaquil” 2008; Finalista del concurso de cuentos “Jorge Luis Borges” Argentina 2008.

Ha publicado los poemarios: “Concupiscencia ”;“Alivio Demente”; “De Cara al fuego”; “El Regreso de Lolita”; “Construcción de los sombreros encarnados /Música para una muerte inversa”; “Contraluz” ;“Jardines en el aire”. Ha sido incluida en Múltiples Antologías Poéticas de Ecuador, Perú, México, Bolivia, Chile, Argentina, Cuba, España, EE. U.U. Así mismo consta en varias Ediciones Cartoneras de Latinoamérica.  Ha participado en varios Encuentros Literarios en México, Perú, Colombia, Estados Unidos, Brasil, Cuba. Invitada a Ferias del libro en: Lima, La Habana, Guadalajara, y participado en los festivales de poesía: “Poesía en Paralelo O”, “Festival de Poesía de La Habana”, “Festival de Mujeres Poetas en Cereté”, “Festival Internacional de poesía Ileana Espinel Cedeño”, “Festival de Poesía de Nueva York”, entre otros nacionales e internacionales. Parte de su obra está traducida al inglés y al francés.

EL Y YO

Éramos tan perfectamente inalterables

tan inevitablemente honestos uno a uno

tan humanamente inseparables

que era como si nos hubieran modelado con el mismo barro

 

Éramos tan luminosamente estrictos

que amábamos los mismos gestos

los mismos iconos

y la absoluta perfección de la tallada piedra

Éramos tan paradójicamente exactos

que se gastaban nuestras lenguas al filo de las madrugadas

hablando de los mismos dioses y discursos

que si Copérnico Fidel la metafísica

y nos amábamos sin señas

sin santos o blandones

 

Éramos tan copiosamente imberbes

que gozábamos los mismos desatinos

y a la hora del encuentro

conocíamos el exacto rincón de las caricias

y el punto G

de lo que eleva ante el gozo del éxtasis humano

 

Sabíamos de todo contra todos

y discutíamos espalda contra espalda

como endemoniados disidentes

ubicando la postura necesaria para ganar las guerras

siempre juntos

siempre uno

siempre aliados codo a codo

en la cubierta del hogar y sus marismas

 

Éramos tan cercanos y perfectos

que abreviamos un detalle…

amarnos

en las mismas diferencias

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