Héctor Hernández Montecinos (Chile, 1979)

Héctor Hernández Montecinos

Héctor Hernández Montecinos nació en Santiago, Chile, en 1979. Licenciado en Letras Hispanoamericanas (P. Universidad Católica de Chile). Termina un Doctorado en Filosofía mención Estética y Teoría del Arte (Universidad de Chile) y comienza otro en Literatura (P. Universidad Católica de Chile).

De su proyecto total, Arquitectura de la Mentalidad, que consiste en tres monumentales trilogías que superan las dos mil páginas, dos ya han sido publicadas, La Divina Revelación (Ciudad de México: Aldus, 2011) y Debajo de la Lengua (Santiago: Cuarto Propio, 2009; 2ªed, 2014). Se ha publicado cerca de una treintena de libros recopilatorios de su obra en una decena de países. En Chile ha sido becario del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, de la Fundación Pablo Neruda, de la Fundación Andes,y en Méxicodel Programa de Residencias Artísticas para Creadores de Iberoamérica y de Haití en de FONCA y AECID.

Actualmente lo es de Conicyt (Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica). A los 19 años recibió el Premio Mustakis a Jóvenes Talentos. A los 29, el Premio Pablo Neruda por su destacada trayectoria tanto en Chile como en el extranjero.

Su trabajo poético lo ha llevado por casi toda Latinoamérica, además del Latinale 2007 en Alemania y a los Festivales de Cádiz y Centrifugados en España este año. También a ser traducido a varios idiomas para revistas y antologías como por ejemploPoesía-añicos y sonares híbridos. Doce poetas de Latinoamérica (Berlín: Instituto Cervantes/Sukultur, 2007), Cuerpo plural. Antología de la poesía hispanoamericana reciente (Valencia: Pre-Textos, 2010),Hallucinated Horse. New Latin American Poets (Brighton: PighogPress, 2012) y recientemente en El Canon Abierto. Última poesía en español (Madrid: Visor, 2015)como uno de los 40 poetas “más relevantes de la lengua española nacidos después de 1970”.

Es el compilador de 4M3R1C4: Novísima poesía latinoamericana (Santiago: Ventana Abierta, 2010) y Halo: 19 poetas nacidos en los 90(Santiago: JC Sáez editor, 2014).

 

El canto de las calaveras

Una lágrima de un muerto más otra
de un pájaro: así nacen los ríos en el cielo.

Los ríos:
llenos de aire. Las lágrimas de un muerto:
sin ninguna pendiente. Fría y horizontal.

Muchos ríos son un país
verde y blanco como flores y libros
que nacen en el fondo del mar.

Un poeta vende violines por vanidad
pero los violines son de cactus
y el desierto está lleno de ellos.

Mira: esos hombres esperan que de las carreteras
se vayan las moscas y las piedras
para hacer un templo
lleno de mendigos y sardinas en cuatro patas
con zapatos feos.

Entran los vasallos y las damas
transformados en palomas y palindromas,
sonríen ante la fotografía
del canto de una calavera.

Garganta seca: sin palabras
pedacitos de va, astillas de ob
sílabas enteras pero impares: el viento.

Dijo: los muertos son de piedra
como sus lágrimas en el fondo del río.

Dicen: nunca se detiene
el polvo,
piedra y río muertos.

Parecen vacas las que beben
leche de ese hígado
que duele como chile con rencor. Pero uno
siempre derrama, problemas de pulso.

Síntesis: dos muchachos se sacan
la máscara, marinero y náufrago,
como una reescritura
que terminará hundiéndose igual ¡cuidado!

Un par de estrellas negras desaparecen
en la noche y los borrachos del cabaret
son su coro.

Engendro

Una reescritura es una incógnita, una X, una máquina de suspensión; no sentido sino sentido, no corrección sino imaginación: delirio

palabras
videncias
sueños
imágenes
pero todos creen que existen

Qué se puede decir
si uno sólo con respirar miente
como al caminar y hacer que se va mirando
o al hablar de las casas,
todas son polvo y humedad
y desaparecen cuando se duerme.

Todo el día hay palabras
algunas tienen ventanas
otras alfombras y luz
¿cómo se hizo la alfombra?
para tapar el significado con el significante
¿entendieron?
yo tampoco
no hay nada nuevo en la galaxia
a lo más ovnis y abducciones
que no me preocupan más que leer y escribir a la vez.

El problema es todo lo que se puede
decir en dos páginas a partir de un libro
y sobre cualquier poeta en México.

Lindos: varios pero me gusta uno solo
Mafiosillos: como en todos lados
Ambiciosos: a más dinero más barato lo vendes
Borrachines: menos que allá o más dignos
Delirantes: siempre pocos y ninguneados

Si algo sobra en este mundo
son poetas,
suman más que los policías y los delincuentes juntos,
pero nunca están de moda,
a veces sí, unos cuantos locos
unos cuantos suicidas,
esos que escriben al azar como yo.

Sabías que algunos de los poetas muertos
oyen la lluvia sobre sus cabezas
entre el infierno y el pavimento;
esta noche creo que la reescritura
es acostarse con un cadáver pícaro
y engendrar un monstruo,
pasar de la lengua materna a la lengua mutante
ni muy vivo, ni muy muerto
mejor sentado en una cama, en un coche o en una banqueta.

Da un poco de escalofrío la reproducción,
el hecho de que se lean
con su no sé qué.

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