Es curioso lo que nos pasa con esta composición gráfica. Ésta en concreto nos la envía Javier Campos… Casi con toda seguridad la mayoría de los que presenciamos ese momento tomamos una instantánea para el recuerdo. Lorena -Lobita- Wolfman (EEUU) la tomó, por ejemplo… 400 Elefantes, así… Carolina Sartí Escobar (Guatemala) decía en su escrito El entierro del engaño y la mentira… “Una esquina más adelante, Yevgeny Yevtushenko, el poeta ruso nominado varias veces al Premio Nóbel, primero en leer tras la Cortina de Hierro, pronuncia, en un “español siberriano”, como él dice, su primer poema. Ovacionado, fotografiado, entrevistado y acogido, se le veía feliz…” Krisma Mancia, así…


El balcón no cambia pero sus formas son distintas en cada toma visionada. Las personas que los acompañan varían de foto en foto. Varían sus gestos, sus posados, su semblante. Incluso el contraste inmaculado blanco y sicodélico de camisas entre ambos poetas es siempre parecido pero nunca exacto. Según la luz, el aire. Hasta los gestos de quien recita y de quien escucha son cada vez diferentes. Ver que cada uno captó un matiz único e irrepetible de algo que vivimos todos los que en aquel momento estábamos en arrancando nomás el Carnaval Poético. El entierro del engaño y la mentira apenas llegando a la plaza grande. Hasta minutos antes de ese balcón se rumoreaba con que Yevgeny finalmente no había podido venir. Pero llegó.
