
Moisés Pascual Pérez
Nos contacta nuestro amigo Moisés y nos dice: “Granada fue una fiesta inolvidable. No solo por los poetas participantes, cuerpos y almas, poemas, todo, sino por el entusiasmo de una ciudad y su gente que vive la poesía con todos sus rostros. Una bella manera de expresar la alegría de vivir. Les mando estás imágenes y estos versos para compartirlas con todos ustedes. Un abrazo muy fuerte”.
Moisés Pascual Pérez. Ciudad de Panamá, 1955. Poeta, narrador, periodista, y pintor autodidacta Ha publicado los poemarios: Los versos de Alejandra, Los Infelices, Proclama del amor en guerra (Premio Internacional de la revista Diálogo Social), Palomas al atardecer, y Monólogo del Náufrago (España, 2003). De igual modo el libro de relatos infantiles La casa del pececito. Tiene a su haber varios poemarios, y premios de poesía. Premio Anual 2000 “Samuel Lewis Arango”, Campo de Letras, Revista Lotería (Panamá).

Poemas y relatos suyos han sido publicados en revistas y antologías de Panamá y el extranjero. Premio “Ricardo Miró” de Poesía 2003 (Panamá), con su poemario Traganíquel. Mención de Honor en el Premio “Ricardo Miró” 2005 (Panamá), por su libro de cuentos En el país de los pájaros aburridos. Ha residido en Nicaragua, y España (Barcelona, y Menorca). En la actualidad vive en Panamá y se dedica a la enseñanza del español y la literatura.

GRANADA
Moisés Pascual (Panamá)
GRANADA estalla de poesía y sueño.
¡Puerta de azul eternidad, ábrete!
¡Quiero, amor, entrar a tu ciudad!
Sin pedir permiso.
Por sus calles de antiguo cielo sideral
Yo vi pasar el último cometa rojo:
Era un pedazo de hielo triste.
Caballos de arena y madera rota
trotan
crepúsculos de ron y fino arrabal.
Tierra de sur planeta, amor y marimba.
¡Canta, canta hasta morir de alegría!
¡Qué importa si locos relojes chillan
de agonía!
Entre dos lágrimas, un grito de volcán y carnaval
me estremece los huesos húmedos de ayer.
GRANADA estalla de poesía y sueño
En mil pedazos de eterna vida sin final.
Dulce fruta para mi sed, GRANADA,
lágrima de amor y dulce miel,
dulce caña,
derramando destilados
tiempo y vida,
ahora,
juntos todos los caminos del polvo.
Si nunca más a ti he de volver,
que algo de mí se quede en tus abrazos
abiertos
como palomas
y estrellas de agua,
colgado entre balcones y flores,
yo entre tibios besos
de eterno fuego,
hasta contigo,
amor,
arder.