Granada que me ayudaste a sentir

–Gracias Francisco de Asís por tu hospitalidad, por tu amistad, por ayudarme a mirar. Es un placer colaborar con ustedes. ¡Viva la poesía!

Granada, tocándose en la penumbra

(…) En Granada, los ángeles y los demonios luchan por la virtud,
tocándose en la oscuridad; haciéndose la guerra y el amor,
como llenando un pozo vacío.
Para quitarle la perversión al amor,
en Granada han aparecido criaturas marinas,
gitanas y caracolas agresivas, sensuales, vulnerables,
vírgenes imprudentes asediadas por el hambre, el apetito sexual y el odio,
lluvias que desde Granada inundan Centroamérica
como un río de África,
vírgenes y mártires de la noche, descaradas, que bailan diciéndome:
“Escríbeme, guitarréame, franeléame, cosquíllame, eleotropáme.

Pero también han aparecido profecías de las Hadas
para que el Sol se convierta en una manzana dorada,
y el agua del Lago sea lo más joven de la naturaleza.
Es cuando el mundo de Granada rota alrededor de la luna
para que no veamos la verdad.
Es cuando a la orilla de la Mar Dulce empieza y acaba el mundo.

Francisco de Asis Fernández,
Granada 30 de noviembre de 2003

> Fragmento del poema “En Granada los ángeles y los demonios luchan por la virtud”, del libro Granada: infierno y cielo de mi imaginación, que se pueden descargar aquí.

Porque como dice Gioconda Belli… Yo le rindo mi sombrero alado de margaritas inventadas a este poeta nicaragüense que se llama Francisco de Asís Fernández, volador granadino desde las altas torres de Xalteva y La Merced: espíritu de la poesía que se pasea en coche por las empedradas calles del paisaje literario de nuestro país, y que reparte, sin arrepentimientos, su amistad, su sonrisa, su alegría para los amigos y el amor feroz, imperecedero por la poesía, el único y verdadero bálsamo contra todos nuestros infortunios.

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