Por Martha Leonor González / 400 Elefantes
El poeta ruso Yevgueni Yevtushenko visitó Nicaragua para participar en el V Festival Internacional de Poesía de Granada, que por una semana reunió a más de 100 poetas de 50 países.
Evento en el que presentó su reciente libro Caminando sobre el tejado que contiene sus últimos veinte poemas y que obsequió al Festival de Poesía como forma de celebración, edición que salió publicada por el sello Amerrisque y que fue distribuida gratuitamente entre aquéllos que asistieron a las actividades culturales.
Yevtushenko es una celebridad, uno de los más reconocidos poetas contemporáneos rusos, dentro y fuera de su país. En estos días se le vio participando en el carnaval poético de Granada en el que leyó algunos de sus poemas, también realizó una segunda lectura en el Convento San Francisco de Granada, donde recitó sus versos en la compañía de su traductor el poeta Javier Campos, Ernesto Cardenal y Francisco de Asís Fernández.
Yevgueni nació en Zima, Siberia, Rusia en 1933. Varias veces nominado al Premio Nobel de Literatura. Sus antepasados fueron enviados al exilio después de una redada contra los campesinos a finales del siglo XIX. Él ha sido pionero en leer en la plaza rusa y en los estadios ante multitudes.
Dio a su vez una voz a toda una generación que deseaba expresarse libremente. Aquélla que permaneció por años bajo la represión de Stalin. A los 22 años ya era famoso en Rusia como poeta del amor.
Pero a su vez recibió el fuego cruzado de los escritores stalinistas y algunos que lo envidiaron por sus éxitos de gigantescas lecturas en público.
Ha llenado el teatro del Kremlin con más de 6 mil 500 personas, él mismo ha dicho: “Yo soy un escritor para los que no lo son”, sin embargo la generación de Yevtushenko no pudo cambiar Rusia como ellos soñaban, pero ayudó a descongelar el hielo de esa época.
Tras breves minutos de espera Yevtushenko habla de su poesía, su relación con la generación de intelectuales que cuestionó la situación del arte y la sociedad en la URRS a partir de la década del sesenta, en parte a estos hechos, su poesía alcanzó reconocimiento internacional.
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